Marianita, supo que quería ser “standupera” justo ocho meses y diecisiete días después de haber cumplido seis años. Lo supo cuando vio a su mamá colorada y sin aliento de tanto reír a carcajadas, sentada en el sofá de la sala dándose palmadas en el muslo mientras veía un show de stand up comedy.
.- Bricardito, tú sabes, en ese momento tuve una “teofanía” – Marianita tiene problemas para pronunciar la erre y para recordar términos raros.
Ricardito la escucha con atención, es su mejor amiga, pero a veces habla tanto que lo marea.
.- ¿Teofanía, Marianita? ¿Viste a dios? Le dice Ricardito con los ojos muy abiertos.
.- No, Bricardo, una teofanía, una brevelación.
.- Ahhhh, dices una epifanía.
.- Sí, sí, sí, Bricardo, eso. En ese momento supe qué quería hacer de grande, y lo que quiero hacer es hacer breír mamás. ¿Te imaginas, Bricardo? Sería la heroína de todas las mamás.
.- Sin duda, Mariana. ¿Y ya sabes qué tienes que estudiar para ser “standupera”.
.- No debe ser difícil, no he visto ningún show completo, pero por lo poco que vi del que veía mi mamá solo hablan en público.
.- Pero tienes que investigar al menos como prepararte ¿No?
.- Bien, lo que yo creo que hacen, es escribir una especie de discurso acerca de algo y luego contárselo a la gente, claro, el discurso tiene que ser gracioso, una especie de chiste largo, Bricardo, es eso. Mira, voy a ir a casa y voy a escribir un discurso de esos y luego te lo contaré a ti, si te hace breír se lo cuento a mi mamá a ver si ella también se bríe, porque, seamos francos, Bricardo, tú te bríes de muchas bobadas, así qué que tu te brías no significa que sea chistoso.
Ricardo no se ofende, sabe que es verdad, suele reírse de los chistes de Miguel y su hermana siempre le dice que no es gracioso.
¿Acerca de qué podré hacer el discurso? Piensa Mariana mientras entra a su casa – tendré que ver alguno de esos discursos para hacerme una idea de qué hablan esas personas. Pero había un problema, no sabía ni como buscar, no sabía que término usar para buscar programas como el que estaba viendo su mamá, lo mejor sería preguntarle a su mamá.
.- Mamá, ¿Me puedes ayudar con algo? – le dijo a su mamá que tecleaba en la computadora en ese momento – el otro día estabas viendo un programa en la TV que te daba mucha brisa ¿Brecuerdas como se llamaba?
.- Sí, claro era un show de stand up comedy ¿Por qué?
.- Porque quiero ser eso, mamá, quiero ser eso de grande. Me parece lindo poder hacer breír a las mamás.
No entendió muy bien la cara de asombro de su mamá, ¿sería que era algo difícil de hacer?
.- Muy lindas tus razones ¿Y como quieres exactamente que te ayude?
.- Bueno, necesito ver uno para saber exactamente qué debo hacer.
La mamá de Mariana pone los ojos como platos ¿Será tan descabellado querer ser standupera?
.- No creo que haya algún show que sea apto para niños, Mariana, pero si puedo contarte un poco que es lo que hacen ¿Te parece bien?
Por eso es que quiero hacerla breír, pensó Mariana, mi mamá siempre me ayuda en todo.
.- Claro, mamá, cuéntame.
.- Bien, la mayoría de los comediantes (así se les dice a estas personas) se ríen de si mismos, hacen chistes con situaciones graciosas en las que se han visto involucrados como haberse equivocado al ponerse los zapatos en la mañana y ponerse dos zapatos distintos porque tenían mucho sueño, otros se burlan de ellos mismos o de aspectos de su físico, por ejemplo si alguno es muy bajito puede hacer chistes de lo difícil que es para el alcanzar cosas que están altas y así. Otros, menos éticos y por supuesto menos graciosos, se burlan de otras personas, pero eso no está bien y no da risa (por lo menos a mi no).
Mariana lo descartó de inmediato, sino le hacía gracia a su mamá no merecía ser parte de su rutina.
.- Básicamente es eso Mariana, espero que te sirva para comenzar.
.- Gracias, mami, sí, sirve y de mucho.
Mariana sale corriendo a su cuarto, y se sienta a escribir la que será su rutina, no ha escrito la primera letra cuando se da cuenta que no sabe cuanto tiempo debe durar su rutina.
.- ¿MAMÁAAA CUANTO TIEMPO DURA UN SHOW? .- grita desde el cuarto.
.- Puedes comenzar con algo de cinco minutos – le dijo su mamá asomándose a la puerta de su cuarto – después le puedes ir agregando más contenido, pero comienza con algo chiquito.
Ya sé de que voy a hablar, pensó Mariana y rauda, comenzó a escribir con su incipiente caligrafía redonda e infantil.
Dos horas le tomó a Mariana completar su rutina, página y media del cuaderno escritas con su lápiz rojo favorito, salió corriendo a la sala y marcó el número de Ricardo, solo se sabía tres números de teléfonos, el de su casa, porque su mamá la obligó a aprenderlo, el de su “abue” y el de Ricardo.
.- Bricardo, ven, ya tengo el show de “estandu”, ven para ensayarlo contigo.
Ricardo llegó más rápido de lo que ella pensó, ¿Será que el quiere ser de grande reídor profesional? Pensó Mariana.
Ricardo tomo asiento en el taburete plástico que Mariana solía ocupar para hacer las tareas, y ella, usó su cama como escenario.
.- Imagínate, Bricardo, que alguien me presenta – dijo mientras subía a la cama y de espaldas decía con una voz gutural que intentaba engrosar – Y CON USTEDES MARIANA BROOOODRIIIGUEZ.
.- Buenas tardes, gracias por venir – comenzó Mariana usando el lápiz rojo como micrófono – no aplaudas, Bricardo, ¡eso es al final!
Ricardo se sentó sobre sus manos y se disculpó.
.- Qué difícil que es la letra ebre – inició Mariana su rutina dando pasitos cortos por la cama – ¿quién inventó la letra ebre? Para colmo hay varias ebres, las ebres sencillas, esas las sé pronunciar, como en cara o parar, luego están las ebres que están después de otra letra y tienen un sonido suavecito, esas también las sé pronunciar como las de dragón y tren, y luego están las ebres inventadas por el diablo, las doble ebre, como en cabro, pebro y las más malignas son las ebres que parecen fáciles, pero no, no lo son porque suenan como la doble ebre, como en bropa o brepuesto. ¿No bastaba una sola ebre en el abecedario?
Ricardo ya estaba riéndose, la verdad siempre le había hecho mucha gracia como Mariana pronunciaba la erre y no es que a él le saliera perfecta pero ¿ebre? Qué buena era Marianita.
.- Pero la más tebrible de todo esto es mi maestra, mi maestra, pretendía que yo dijera un trabalengua con ebres:
EBRE CON EBRE CIGABRO, EBRE CON EBRE BABRIL BRÁPIDO COBREN LOS CABROS POR LA VÍA DEL FEBROCABRIL.
Ricardo estaba colorado de la risa.
Esto es lo mío, seré brica y famosa – pensó Mariana.
.- El otro día estaba hablando con mi amiga Patty, ella tiene una prima en Estados Unidos y me dijo que su prima le había dicho que en inglés no existe la ebre. So I decided today, that from now on I’ll speak English to my teacher.